Dom. Abr 14th, 2024
Cartel del Día de la Isleta, de José Luis Yánez

Hoy se cumplen exactamente 140 años desde que la empresa británica Swanston, que había obtenido el premio por la obra, iniciase la construcción del Puerto de La Luz el 26 de febrero de 1883, y con ella comenzaba también el futuro de este lugar, de la ciudad. y toda la Gran Canaria del siglo XX y hasta la actualidad.

El 26 de febrero de 1883 se colocó la primera piedra del Puerto, lo que propició el surgimiento de empresarios y trabajadores calificados y con ello la expansión de toda La Isleta.

Las miles de personas que aquí llegaron llevaron su raíz de cuna como equipaje a muchos otros lugares. Venían de Tenteniguada o Casillas del Ángel, de Fontanales o Arrecife, de Agaete o del lugar donde nací, El Palmar de Teror.

Llegaron en busca de trabajo, comida, honradez y pan para sus familias en medio del calor que generaba Oporto, verdadero motor de la economía grancanaria, desde finales del siglo XIX.

Y los que vinieron de un rincón a otro de la isla, escapando del hambre y de las penurias, trajeron aquí sus sentimientos, culturas, fervores y vivencias, y aunque no nacieran en La Isleta, un amanecer en Manigua Alto, el olor de las cercanas olas del Atlántico, del bullicio del puerto que les dio trabajo e ilusión, tanto que se sienten isleños en su totalidad.

Por esta razón; debido al imparable crecimiento de su población, surgió una confusión en la organización de los servicios de todo tipo: sanitarios, vivienda digna, escuelas, centros religiosos, que lamentable e inexplicablemente perduraron por mucho tiempo y marcaron fuertemente la vida y la vida. por décadas.

En La Isleta, compendio de todo el archipiélago, sus habitantes y sus diferentes e interesantes formas de entender la vida, los aborígenes habitaron antaño los pueblos de Cuevas de Los Canarios o La Punta, dedicados a la pesca, la marisquería, el pastoreo.

En La Isleta el sonido de la oca alegra el alba;

Camina por los acantilados sobre las olas rompiendo

Han tomado los cardones con que adormecen las aguas

Para rellenar los sueros de guelde, morenas y lapas

Es un hermoso paraíso en la arena de la playa.

¡Lo que soñaron hace años Gumidafe y Andamana!

Los paraísos soñados que están enfermos en las arenas

Vuelan, como zarapitos, huyendo de las desgracias

Dormidos, miran, crecen a lo lejos

La imagen de los barcos crueles con sus velas blancas crueles

que vienen a custodiar las tierras ultrajadas

Que ayer fueron las quimeras del soñado Tamaran»

Posteriormente, también la extracción de piedras y áridos, la producción de sal y productos agrícolas.

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Antes de la construcción del puerto, la población de La Isleta era apenas un centenar en poco más de 20 barracas. A finales del siglo XIX, el movimiento de la misma hizo que superara los 3000 habitantes, agrupados en caseríos, barracas de madera y bohíos.

el barrio crecia “cuesta arriba a la montaña”, zona de uso militar desde 1897.

Todos acudieron deseando un futuro de paz, libertad, fraternidad y bienestar.

Así, con esfuerzo e ilusión, construyeron un barrio unido, con una forma de ser muy particular. Aquí es donde surgió el movimiento obrero isleño. La Isleta estuvo al frente de las luchas obreras y populares; por haber logrado la democracia y siempre ha sido solidario con otros barrios y ciudades, caminando al lado de los más débiles, orgulloso de su canariedad, de su isla, porque se siente descendiente de un pueblo trabajador.

El 1 de mayo de 1913 se colocó la primera piedra de la Casa del Pueblo, construida con aportes locales. En él se desarrolló una importante actividad gremial, social, educativa, cultural y recreativa.

Símbolo de la creatividad popular, fue volado el 20 de julio de 1936.

El 14 de febrero de 1978 se conformó el primer Consejo Ejecutivo Democrático de la Asociación Distrital, luego de que dos años antes un grupo de vecinos, conformados en Asamblea Distrital, iniciara una acción distrital, estableciendo herramientas de reflexión, organización y acción de y desde La Isleta. Uno de sus aciertos fue el cambio de nombre de este lugar en el que nos encontramos de Plaza de España a Plaza del Pueblo.

El territorio de La Isleta se ha configurado como un icono de la ciudad, una ciudad dentro de la ciudad, pero ha seguido presentando carencias en infraestructuras deportivas, de ocio, culturales, urbanísticas y sociales.

Los isleteros e isleteras sienten que tienen algo que los distingue y al mismo tiempo los une con los demás barrios de la ciudad y los pueblos de las islas. Orgullosos de su forma de ser, reconociendo su singularidad, con sus fortalezas y debilidades, y su sentido de arraigo, pertenencia y diferenciación; y desde la diversión de sus calles hasta los originales inicios de ese Carnaval que ya es de Interés Turístico Internacional, todo nació de la fuerza y ​​empuje de los habitantes de esta hermosa isla que es la corona de Gran Canaria.

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Desde La Isleta, y mucho honor!

Se consideran ciudadanos que no quieren ser «invitados de piedra». También quieren ser copropietarios, accionistas y administradores públicos-ejecutivos; protagonistas y espectadores silenciosos, personas conscientes y críticas, dialogantes y responsables, activas y participativas.

Por estos motivos y muchos otros, el 23 de febrero de 2009, el entonces alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Jerónimo Saavedra, dictó el decreto por el que se declaraba el 26 de febrero de cada año “Día del Barrio de La Isleta”.

La propuesta se ajustaba al acuerdo del consejo municipal del distrito de Puerto-Canteras, adoptado el 23 de enero del mismo año y posteriormente ratificado en su totalidad.

Dada su importancia histórica y su proyección de futuro, el alcalde ha recomendado a los vecinos de La Isleta que cada año se conmemore debidamente esta fecha; algo en lo que confiaba completamente.

En el desarrollo del texto del lado alcalde; Saavedra afirmó que los pueblos han hecho historia con sus iniciativas, sus acciones, sus hábitos y costumbres. Por eso dijo que es relevante el paso dado por la asociación “Día Isleta”, apoyada por un nutrido grupo vecinal, para conmemorar un hecho excepcional en el devenir de la Ciudad.

El 4 de septiembre del año anterior, con motivo de los actos conmemorativos del 125 aniversario de la primera piedra del puerto, esta asociación presentó la propuesta para la proclamación oficial del “Día de La Isleta”.

Había sido instituido el 12 de agosto con el objetivo de promover la dinámica social, cultural, artística y deportiva del barrio, y en su propuesta establecía que la celebración no iría en detrimento de las demás fiestas locales que se celebraban en el barrio, que por ello ha querido resaltar los rasgos distintivos, la insularidad como se afirma, y ​​así favorecer el encuentro de las diferentes iniciativas y sensibilidades del barrio

Desde entonces tertulias, conciertos, debates, reuniones en el Club Victoria, tertulias vecinales, alfombras, exposiciones, enyesados, talleres, actuaciones musicales, taifas, torneos de ajedrez, teatro, desfiles, murgas, batucadas; etc; En definitiva, continuar la lucha para superar las desigualdades existentes en el barrio, encaminando esta fiesta no sólo a celebrar la existencia de La Isleta sino también a recuperar la actividad social que siempre la ha caracterizado.

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Y así ha sido todos estos años esta celebración: cultura, foro, lugar de encuentro, expresión lúdica, o lo que es lo mismo, gente.

Por eso hoy me siento orgullosa y profundamente agradecida de haber leído este Manifiesto, gracias a la invitación de Félix Alonso, del Foro de La Isleta.

Algunos saben que mi familia, con tradición comercial y política de mi padre, se mudó a La Isleta. Vine de niño, acompañando a mis padres que, con la ayuda de mi abuelo, abrieron un negocio en vía Tecén. Y mi madre, yo, que estaba acostumbrada a la campiña terorana, al olor matinal de la tierra mojada, al canto de los capirotes ya ver a los campesinos en su trabajo diario, me encandilaba el espíritu de las isleteras; el torrente de vida que brotaba de sus casas y calles; y por eso, cuando la vida nos devolvió a Teror, La Isleta vino con nosotros.

Y seguí soñando años con tantos niños en la calle, con sus juegos, con la cercanía que mostraban y lo mucho que hablaban y reían los isleños.

Madres con hijos recién nacidos se sentaban en los portales de sus casas, y cuatro mujeres eran suficientes para que El Pino se fuera de fiesta.

Conscientes de esa singularidad y orgullosos de su identidad, deben intentar mantenerla viva y contagiarla a las siguientes generaciones.

Hoy me siento aún más aislado de lo que ya me sentía y de todo corazón quedo a disposición de todo lo que me pidáis, con las palabras que pronuncié hace unos meses en otro acto en este mismo paraíso, que es y seguirá siendo Islet.

me despido de ti

con cetro, corona y palma;

Mi alma se queda en La Isleta

y me voy sin ella»

¡Viva la isla!

José Luis Yáñez Rodríguez

Cronista oficial de Teror

Por Jose Luis Pastor Gomez

Jose Luis Pastor Gómez es un famoso periodista español. Nació el 5 de mayo de 1966 en Madrid, España. Tras finalizar sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid, comenzó su carrera profesional como periodista en 1988. Ha trabajado para varios periódicos y revistas como El País, El Mundo y ABC. Además, ha colaborado en diferentes programas de radio y televisión. Su trabajo ha sido reconocido con varios premios, como el Premio Rey de España al Mérito Periodístico (2001) y el Premio Nacional de Periodismo (2002). En la actualidad, José Luis Pastor Gómez es miembro de la junta directiva de la Asociación Española de Editores de Periódicos (AEDE) y de la Asociación Internacional.

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