Jue. Sep 29th, 2022
Don Santiago y Di Stéfano, la dupla imbatible

Don Santiago Bernabéu fue presidente del Real Madrid de 1943 a 1978. El legado de títulos que dejó fue de 31: seis Copas de Europa, dieciséis Copas de la Liga, seis Copas de España y una Copa Intercontinental, entre otros.
El presidente merengue apoyó extraordinariamente la idea del diario francés L’Equipe de organizar la Copa de Europa a mediados de los años 50. Cuando se ponía una marca entre ceja y ceja, no paraba hasta conseguirla, era rápido para tomar decisiones, no dudaba. Siempre eligió la ruta más rápida y ordenó a sus hombres la ruta correcta.
Así consiguió algunos de los fichajes que más gloria dieron al club. La disputa con el Barça por Di Stéfano es histórica. Sus buenos contactos con la dirección del momento, y un resquicio contractual en la práctica del jugador, llevaron a la Federación a mediar en el conflicto y resolver salomónicamente, una temporada en el Madrid y otra en el Barça. Renunciaron los azulgranas y don Santiago se frotaba las manos, armaron una escuadra en torno a Di Stéfano, ganando cinco Copas de Campeones consecutivas.

Otro pasaje definitorio
su forma de dirigir el club es el fichaje de Luis Molowyun joven que se ha destacado en el fútbol regional canario, en concreto en el Marino FC de Las Palmas de Gran Canaria.

Don Santiago descubrió que el chico tiene un gran futuro, al mismo tiempo alguien le dijo que el FC Barcelona había enviado a unos representantes en el barco para cerrar el fichaje. Por el camino le dijo a Jacinto Quincoces -secretario técnico- que cogiera cien mil pesetas, se subiera al primer avión a Gran Canaria y lo firmara. Dicho y hecho. Cuando los catalanes atracaron en el muelle de Santa Catalina de Las Palmas, el prometedor Molowny ya era jugador del Real Madrid.

Se dedicó en cuerpo y alma al club, tenía un sueldo pero nada desorbitado, ni permitía despilfarros ni mucho menos aprovechaba su puesto, todas las tardes al salir de las oficinas del club se llevaba el periódico y anotaba el precio. Pagó su deuda a fin de mes.
Pidió la máxima dedicación a todos los empleados y jugadores del club para darlo todo sobre el césped. Para él no había excusa en la derrota.

Leer también  "Lo previsible es que no se juegue el partido entre UD Las Palmas y Granada"

Dijo que “la camiseta del Real Madrid es blanca. Puede mancharse de barro, de sudor y hasta de sangre, pero nunca de vergüenza.

estilo inconfundible

Fueron célebres sus discursos en el vestuario para motivar al equipo, esas intervenciones no eran más que un gran reproche por la falta de actitud. En ellos no dejó un títere con la cabeza. El primero -nota- tuvo lugar en el Rapid Stadium de Viena en el partido de vuelta de los octavos de final de la Copa de Europa de la temporada 1956-57.

Los blancos ganaban 4-2, pero en el descanso en Viena los austriacos habían anulado el empate con un hat-trick de 3-0 del delantero Ernst Happel -nombre actual del estadio-.

Con ese resultado quedaron eliminados.
Don Santiago fue devorado por los demonios del interior viendo la indolencia con la que sus muchachos se desempeñaban en el campo.

En el descanso bajó al vestuario y les habló con tanta fuerza que ninguno de los presentes ha olvidado nunca ese enfado.

El resultado fue que detuvieron la hemorragia de goles y consiguieron marcar uno que igualó el empate que acabó 2-0 en la jornada del play-off en Madrid.

Para siempre la arenga-ira del presidente se bautizó Santiago. Este fue el primero de varios porque no dudó en bajar al vestuario y poner «i puntos» a sus muchachos cuando las cosas iban mal.

El otro que no se quedó callado delante de nadie fue Alfredo Di Stéfano.

En 1956 se inauguró la Copa de Europa, con el sistema de doble eliminación excepto la final. El Real Madrid juega su primer partido en Suiza ante el Servette FC.

En Lausana residía la reina Victoria Eugenia, viuda del rey Alfonso XIII y abuela del joven príncipe Juan Carlos de Borbón. Con motivo de unas vacaciones se encontraba el joven príncipe -entonces de 17 años-. El día anterior al partido hubo una recepción y la expedición blanca visitó a la reina.

Raimundo Saporta, directivo del Real Madrid y hombre de absoluta confianza en el Santiago Bernabéu, invitó a los presentes a ver el partido. Don Juan Carlos, un conocido madridista, no desaprovechó la oportunidad y se presentó en el estadio de Charmilles.

La primera parte finaliza con empate a cero y un partido blanco claramente mejorado.

Durante el descanso, el príncipe bajó al vestuario para saludar y animar a los jugadores.

Llegando a Di Stéfano, le dice: «Alfredo, parece que hoy las cosas no van como tú quieres».
Di Stéfano, que no bromeaba y mostraba su proverbial locuacidad, respondió: «Vete a la mierda, bebé». El resultado final del partido fue 0-2.

Al final de la temporada, el Real Madrid ganó su primera Copa de Europa al vencer al Stade de Reims, 4-3, en el Parque de los Príncipes de París.

Cuatro años después, el 3 de junio de 1959, el Real Madrid se presentaba en el Neckarstadion de Stuttgart, en su cuarta final consecutiva, repitiendo su primer rival, el Stade de Reims francés. En el Real Madrid, entre otros, estaban Marquitos, Santamaría, Kopa, Di Stéfano, Mateos, Gento…

En la selección francesa destacó el delantero centro Just Fontaine, máximo goleador del Mundial de Suecia 1958, con 13 goles. El Real Madrid se adelantó 1-0 con un gol de Enrique Mateos en el primer minuto de juego y de penalti antes del descanso.

Mateos se acerca a Di Stéfano, que habitualmente se encargaba de tirarlos, y le pide que le haga disparar, que tenía una bonificación contractual especial en función del número de goles. Di Stéfano, dado que el resultado fue favorable y que Mateos «chutaba bien los penaltis», coincide. Mateos tira y falla. Hacia los vestuarios con el 1-0 a favor, pero con la decepción de no haber dejado el partido resuelto.

Con los jugadores en reposo, Don Antonio Calderón aparece fuera de sí, gritando y pidiendo explicaciones a Di Stéfano sobre la cuestión del penalti delante de todos.

Di Stéfano se levanta y dice:
«¿Quién eres tú?». Calderón -pensando que nombrar su cargo sería definitivo-: «¡Yo soy el herido!». “Pues ve a cortar las entradas”, respondió Saeta Rubia. Salen al campo y dos minutos después Di Stéfano marca el 2-0. La Real volvió a salir campeona, cuarta consecutiva.

Ni la mitad de una broma

Con Di Stéfano, ni media broma. Hizo su trabajo y no le gustaba que nadie metiera las narices en su negocio, ni gerentes ni directores.

Con el paso de los años ese fuerte carácter se suavizó un poco, en noviembre de 2000 fue nombrado presidente de honor del Real Madrid, y cuando asistía a un evento siempre dejaba una perla, con un sarcasmo y una gracia extraordinarios que hacían reír al público.

En 2008 fue galardonado con el Premio Presidente de la UEFA, uno de los máximos galardones de la organización, cuando subió al podio para recoger el artículo y agradeciendo a Platini por sus palabras, Blatter soltó:
«Han pasado. No me merezco todo esto, pero al final tengo que aceptarlo y, como dicen en estos casos, no lo merezco, pero lo arranco”. Don Alfredo fue una estrella pero siempre supo que el valor está en el grupo, y lo acuñó con una frase: «Ningún jugador es tan bueno como todos juntos».

Creo que sirve para cualquier ámbito de la vida.

Por Jose Luis Pastor Gomez

Jose Luis Pastor Gómez es un famoso periodista español. Nació el 5 de mayo de 1966 en Madrid, España. Tras finalizar sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid, comenzó su carrera profesional como periodista en 1988. Ha trabajado para varios periódicos y revistas como El País, El Mundo y ABC. Además, ha colaborado en diferentes programas de radio y televisión. Su trabajo ha sido reconocido con varios premios, como el Premio Rey de España al Mérito Periodístico (2001) y el Premio Nacional de Periodismo (2002). En la actualidad, José Luis Pastor Gómez es miembro de la junta directiva de la Asociación Española de Editores de Periódicos (AEDE) y de la Asociación Internacional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.