Lun. Mar 4th, 2024
Álamo Victoriano Suárez

Una poderosa luz blanca a la que te acercas. Y por ese camino o túnel, los momentos e imágenes más significativos de tu vida discurren a toda velocidad. Algunos que han visto la muerte de cerca dicen que este es el paso final. A menos que la ciencia avance a pasos agigantados en los próximos años, difícilmente sabremos si es una realidad, una leyenda urbana o fruto de la ilusión de quienes estuvieron a punto de cruzar el Estigia en la barca de Caronte. Ciertamente, si algo es cierto, cuando el artista grancanario se ha enfrentado a este último rasgo vital
Manolo Millares Sall el 14 de agosto de 1972tuvo que colarse en las imágenes claves de su existencia
El Museo Canario o unas pocas piezas de sus ricos fondos.

El pintor y grabador canario, uno de los creadores de la isla con mayor proyección internacional de la historia, fue un apasionado del arte y la vida prehispánica y su relación fue máxima con esta institución, sita en el número 2 de la calle del Doctor Vernau de la Vegueta. distrito de la capital grancanaria.
«Se puede decir que El Museo Canario fue su casa»también señala a su viuda,
elvireta escobioen un momento de la obra audiovisual de Dácil Manrique de Lara que forma parte de la exposición
Manolo Millares. Del arraigo, del desgarro, que hasta el próximo 14 de septiembre alberga esta institución capital para la historia y el desarrollo cultural del archipiélago.

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Desde la niñez

El Museo Canario fue como una segunda casa para el artista nacido el 17 de enero de 1926 sin su conocimiento. Fue gracias al vínculo familiar con el instituto y porque cuando no era más que un rubio flaco ya se paseaba por sus habitaciones dibujando y pintando lo que veía, lo que imaginaba o lo que le decían. Hasta tal punto que algunos de sus dibujos de 1938 se exponen en una de las vitrinas de esta exposición. »
Su interés por la historia comenzó desde muy joven y se refleja sobre todo en sus dibujos.. Disponemos de trece cuadros en los que se representa a modo de historieta la Conquista de Canarias, imitando los antiguos pergaminos y dibujos de Leonardo Torriano. La influencia de la historia en Millares bebe, sobre todo después, de la lectura del
«Historia General de Canarias», escrita por su bisabuelo, Agustín Millares Torres», explica Fernando Betancor Pérez, archivero de El Museo Canario desde 1999 y figura clave de esta exposición.

Laura Teresa García Morales, comisaria de la exposición. /

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Este es un proyecto expositivo que se enmarca en el 50 aniversario de la muerte de Manolo Millares. Pero el artista no enfoca todas las miradas, sino que ha optado por contextualizarlo y situar al visitante en el tiempo y en el entorno artístico y social que rodeaba a este genio. “Diseñamos esta exposición con esto en mente
El Museo Canario no podía quedarse de brazos cruzados cuando se cumplían 50 años de su muerteporque tenían una relación muy estrecha. No solo por lo que hizo aquí mismo, sino porque fue fuente de inspiración para sus creaciones y para los lazos de su origen familiar. Ahí empezó su pasión por el pasado prehispánico”, explica.
Laura Teresa García Morales, curadora de Manolo Millares. De enraizamiento, de desgarro’.

«Con la exposición tenemos un pasaje del arte contemporáneo desde otro punto de vista.
Es un campeón muy imprescindible., en el que nos centramos no solo en el artista, que obviamente es el punto principal, sino en todo el grupo de creadores de su tiempo. No fue algo casual ni anecdótico, sino el resultado del deseo de un grupo de artistas muy jóvenes que se construyeron a sí mismos desde cero. En el arte encontraron
algo que los motivó y les ayudó a construir algo valioso en sí mismos», explica el comisario de la exposición.

Visitantes a la exposición inaugural, junto a tres obras de Millares. /

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Un enclave decisivo

García Morales reconoce que “en ese ambiente de miseria era difícil pensar en ser artista”. “Les animaba mucho que en El Museo Canario, además de las piezas con las que dialogan claramente las obras de Manolo Millares y otros, dispusieran de una enorme colección de documentales para enriquecer sus discursos”. Además, esta institución también se ha convertido
un oasis de libertad durante las décadas más duras del franquismo, donde los artistas no solo pudieron documentarse e inspirarse, sino también exhibir sus creaciones. Este fue el caso del propio Manolo Millares, que en 1948 fue protagonista de dos exposiciones, una de acuarelas y otra más interesante, titulada ‘
superrealistas’que incluía la suya
‘Auto retrato’, que pertenece a la colección Elvireta Escobio y que da la bienvenida al visitante de este proyecto nada más entrar en la sala.

Los directivos de ‘Manolo Millares. De las raíces, de las lágrima’ a las que dedican un espacio especial
Buen monzón. No sólo por su indiscutible importancia entre los artistas canarios emergentes, sino porque era un objetivo sobre el que
censura franquista lanzó sus dardos. “Dos de sus exposiciones estaban programadas en el Museo Canario. Como Felo Monzón tenía una gran vinculación política, el gobierno intentó cerrar la exposición y suspender la conferencia que daría el artista. También colocamos un ticket en uno de los escaparates para que los diarios de la época no informaran sobre aquella exposición. Pero el Museo se había sumado en 1944 a la
Consejo Superior de Investigaciones Científicas, estaba libre de censura. Ante estos intentos de censurar a Felo Monzón, el Museo reivindicó esta figura y realizó su exposición y conferencia. Fue tildado de subversivo, a pesar de que el programa no tenía nada de eso”, explica.
Fernando Betancor.

Emprendedor y unidad

Laura Teresa García Morales destaca el “espíritu emprendedor” que siempre ha mostrado Manolo Millares. “Tenía ideas y comenzó a realizarlas, aunque nadie las había hecho antes.
Tenía una gran capacidad para formar un grupo, para aunar esfuerzos y personas.«, indicar.

Sin ir más allá de esa concepción, nació el grupo
LADAC (Arqueros del Arte Contemporáneo), presentes en esta muestra. «Tratamos de contextualizar la trayectoria de LADAC, que fue entre 1950 y 1954, aunque su último evento fue en 1952. Exhibimos en una de las vitrinas el programa de la cuarta muestra que crearon, la primera en el Museo Canario», explica el curador. Junto con este folleto se encuentra la partitura original del
‘Trío en si bemol’compuesta en 1950 por Juan Hidalgo, y que envió expresamente a Las Palmas de Gran Canaria para ser expuesta en aquella exposición del grupo integrado por
Manolo Millares, Juan Ismael, Felo Monzón, Elvireta Escobio, José Julio Rodríguez y Alberto Manrique.

Los óleos sobre lienzo ‘Miseria’ (1950), de Alberto Manrique, y ‘Homenaje a la perspectiva (1947), de Juan Ismael, el ‘Monotipo con tensiones’ (1950) de José Julio Rodríguez, así como ‘Composición nº6’ ( 1969) y ‘Sendero ilógico de un caballo de goma’ (1950), de Felo Monzón, son algunas de las piezas de estos arqueros de arte contemporáneo que ahora se exponen ‘en casa’ de su creativo compañero de aventuras Manolo Millares.

Elvierta Escobio y hacia la abstracción

«Queríamos completar la exposición con obras de Elvireta Escobio. Fue cómplice de todo. Se conocieron cuando ella solo tenía 14 años. Trajo un entusiasmo que alimentaron constantemente. Mostramos obras desconocidas desde que se expusieron por primera vez”, explica la comisaria grancanaria. se trata de un
‘Autorretrato’ (1953) y ‘Desnudo con damaprana’ (1952).

La influencia del arte y la cultura prehispánica es una constante en Millares. /

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Además de contextualizar su figura, la exposición también ofrece una serie de pinceladas rápidas que permiten descubrir la evolución pictórica del propio Manolo Millares. «En Millares las patas fundamentales eran
Miró, Paul Klee, Dalí al principio, Felo Monzón y Torres García. Su fascinación por el libro de Torres García fue total, una vez que cayó en sus manos en 1944”, subraya Laura Teresa García Morales del volumen ‘Universalismo constructivo’ (Editorial Poseidón, Buenos Aires), que se exhibe en el Museo Canario y que fue clave en su «camino a la abstracción».

Un recorrido artístico que se puede apreciar en las piezas seleccionadas que proceden tanto de las colecciones del Museo Canario como de colecciones particulares. Un camino, eso sí, en el que el
universo prehispánico que siempre ha fascinado a Millares ha sido una constante. A veces de forma evidente, como en su óleo sobre lienzo
‘Pictograma’ (1952), donde reproduce el eclipse que decora una vasija prehispánica de las colecciones del Museo y que el artista ha contemplado en estas mismas estructuras.

Lo mismo sucede con sus míticas arpilleras, con sus
‘Hombre caído’, donde la influencia de las momias guanches y los ritos funerarios aborígenes conviven con su universo de dolor y violencia generado por la barbarie de la guerra civil y la posterior represión franquista. El audiovisual de esta exposición reproduce unas imágenes de archivo del propio Manolo Millares cosido dentro de un costal imitando el rito prehispánico que le inspiró.

Etapa final

“Las momias fueron lo que más le impresionó. Los «personajes caídos» son las momias del Museo Canario. Todo fue forjado en el subconsciente. Lo primero que pintó fueron las pintaderas. Lo terrible y lo que despertó esa fuerza está en su última obra”, explica Elvireta Escobio en
cortometraje de Dácil Manrique de Lara.

“Murió en plena creación. Llegó muy alto y sus mejores cuadros fueron los últimos. Murió demasiado pronto, perdió el éxito de su pintura y de sus dos hijas, a las que no vio crecer”, dice su viuda en el audiovisual sobre este artista que también fue el punto de partida del grupo.
Da un paso y cuyos miembros le han dedicado un monográfico que se expone en este proyecto de El Museo Canario.

Esta muestra tiene un
Catalogar que se presentará
el próximo 14 de agosto aniversario de la muerte de este artista que ahora ha regresado a su hogar alegórico.

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Por Mar Eusebio Sanchez

Mar Eusebio Sánchez es una periodista española que ha trabajado en el sector durante más de 10 años. Comenzó su carrera como reportero local en su ciudad natal, Alicante, antes de trasladarse a Madrid para trabajar en el diario El País. En los últimos años, ha sido colaboradora habitual del Servicio Mundial de la BBC, escribiendo sobre política y cultura españolas.

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