Un grupo de vecinos de Santa Catalina ha presentado un requerimiento oficial al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria para que clausure la feria de atracciones de Navidad debido a las molestias en forma de ruidos, vibraciones, humos, olores y contaminación lumínica que les genera esta actividad, instalada a solo unos metros de sus viviendas. Los residentes no están en contra de la Navidad ni del carnaval, pero no están dispuestos a que estas celebraciones se hagan a costa de su salud.
La instalación de la feria en El Refugio ha sido especialmente decepcionante para los ciudadanos, ya que aún se está sustanciando un proceso judicial tras la denuncia por su funcionamiento en el carnaval. Los afectados consideran que la persistencia en instalarla nuevamente en Navidad es un desprecio absoluto a los residentes del edificio. Por esta razón, anuncian que se verán obligados a acudir a los tribunales para hacer valer sus derechos.
Los vecinos aclaran que no buscan ninguna indemnización, sino simplemente que se detenga la feria de Navidad en El Refugio, a pocos metros de sus ventanas. En el requerimiento presentado al Ayuntamiento, se invoca la vulneración de diversos derechos fundamentales, y se advierte que hacer caso omiso a los requerimientos previos puede derivar en la comisión de varios delitos, como delitos contra el Medio Ambiente, prevaricación ambiental y administrativa, entre otros.
Los afectados argumentan que los derechos fundamentales deben ser protegidos frente a la libertad de empresa y el ocio, y destacan que no se puede sacrificar la salud de las personas ni una parte de la economía para beneficiar a la otra. Opinan que las ciudades contaminadas son ciudades enfermas y critican la falta de voluntad política para priorizar la seguridad, la salud y la vida de las personas.
En su escrito, señalan que el Ayuntamiento ha perdido la oportunidad de buscar un emplazamiento alternativo que no moleste ni vulnere los derechos de los ciudadanos. Además, hacen referencia a casos similares en otras ciudades donde se han condenado a autoridades por vulnerar los derechos fundamentales de los ciudadanos con eventos cercanos a sus domicilios.
Respecto a la petición de comprensión por parte de la alcaldesa, los vecinos aseguran que la feria en ese lugar es una actividad incompatible con el uso residencial. Durante los últimos carnavales, las inmisiones de ruido superaron los niveles permitidos en un 2.013% y en materia de iluminación se sobrepasaron los valores límites entre un 384% y un 443%.
En conclusión, los vecinos de Santa Catalina exigen que se cierre la feria de atracciones de Navidad en El Refugio debido a las molestias y afectaciones a su salud y calidad de vida, y advierten que recurrirán a los tribunales si es necesario para proteger sus derechos fundamentales.
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