Mié. May 22nd, 2024

No era fácil afrontar este partido. El Cádiz había ganado el día anterior en el Sanchez-Pizjuán y, con ello, encendido las alarmas del descenso remoto de la UD, pero el cuadro amarillo, que venía de ocho derrotas consecutivas, se rehizo de sus cenizas para completar un buen partido que, si bien no le salva matemáticamente, porque para ello debía ganar a un Real Betis que pensó más en el fin de semana que en el presente, sí le sirvió para romper una sangría de ocho derrotas consecutivas que parecía no tener fin y para llegar a la última jornada, si fuera necesario, con la ventaja de que le valga un empate frente al Deportivo Alavés, que llegará a Gran Canaria sin jugarse nada más allá de los que las primas puedan dar a sus jugadores, para permanecer en Primera. No es poco.

El \’cagómetro\’ se había activado desde el mismo momento en que Sergi Guardiola marcó a última hora en el Sánchez-Pizjuán, y tal circunstancia se palpó en la grada del Gran Canaria, que volvió a reconocer a su equipo. Pese a su buena actuación, sin alardes, Las Palmas se vio por debajo en el marcador hasta dos veces sin darse cuenta y sin que el rival fuera superior, pero lo hizo con tantos de Mika Mármol, en propia puerta en la primera parte, y de Ayose al comienzo de la segunda, pero Álex Suárez, antes de que se llegara al descanso, y Moleiro después, calmaron las aguas. En la locura de la última media hora Abde primero y Pejiño después perdonaron, y quizá fue lo más justo, aunque para Las Palmas signifique tres días más de sufrimiento, al menos. Era previsible.

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El técnico amarillo, al igual igual que hizo en San Sebastián, apostó por Moleiro por dentro, y eso siempre es una buena noticia. Gracias. Antes, Kirian dispuso de una oportunidad a modo de disparo de volea desde fuera del área en un rechace, pero el balón se fue a la derecha de Rui Silva. Luego, un error grave de Ruibal, lateral derecho por rotación, permitió a Munir tirar solo ante el portero, pero lo hizo mal, al cuerpo, fácil para el portugués.

La sensaciones al inicio del encuentro eran parecidas a la de Vigo, con una UD mejor, más enchufada, dominadora real, sin embargo, en lugar de corroborarlo con un gol como el de Herzog en Balaídos, a la primera que le llegaron le provocaron la zozobra, primero por medio de varios rechaces en el área que acabaron con un pase de Abde desde la izquierda a Ayoze, cuyo chut rechazó Mika Mármol de manera milagrosa, y poco después con el primer gol del choque, producto de la mala suerte del central catalán, que metió el balón en su propia portería la pelota después de otra acción por la izquierda que nadie, seguramente por efecto del miedo intrínseco, supo evitar.

Se avecinaba lo peor, y eso que la UD no merecía ir por debajo, al menos por predisposición, la suya y la del Betis, que había hecho cuatro rotaciones pensando en su cita clave del domingo contra la Real en el Villamarín. Por fortuna, en un balón rechazado en la frontal del área Moleiro lo metía otra vez hacia dentro con la fortuna de que no pilló a Álex Suárez en fuera de juego por el fallo terrible de un defensa del Betis. El primer disparo del capitalino lo rechazo Rui Silva; el segundo, lo metió para dentro. El VAR aplicó suspense, pero no había duda.

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Con el empate el partido se volvió en un ida y vuelta que podía salir cara o cruz, con el riego que conlleva, porque este tipo de situaciones suelen salir mejor a los que más poder ofensivo tienen, y ahí la UD compite con nadie: pierde. Gracias a que el colegiado no pitó una mano de Álex Suárez, con muy buen criterio pese a que el señor del VAR le mandó a revisar la jugada, en una falta lanzada por Fekir, Las Palmas tuvo la oportunidad de llevarse el partido en un contraataque, pero igual que el Betis, al que le entraron las prisas por primera vez muy al final.

No merecía el cuadro andaluz sumar los tres puntos, pero tuvo la oportunidad de hacerlo en el descuento en una contra que si no fue mortal para el cuadro amarillo fue porque Valles, al que se añoraba después de meses desaparecido, como todos, salvó un mano a mano con Abde, que tenía todo a favor para batir al sevillano, pero este se hizo enorme como hacía meses que no hacía para evitar el gol.

De la misma forma que la parada de Valles paró en seco la debacle, también propició la réplica de la UD por la izquierda, pero el destino, que antes había estado a favor de los amarillos, esta vez estuvo en contra, porque Pejiño, que había entrado hacía muy poco tiempo, recibió la pelota que se paseaba por el área producto del centro de Sergi Cardona y remató fuera, a la izquierda de Rui Silva. El tiro fue a placer, pero quizá el fallo era la consecuencia lógica de alguien que lleva tiempo sin jugar. Al final, un empate que sabe a victoria, porque con otro, solamente otro, en Cádiz o en casa frente a un Alavés que ya está en Ibiza, estaría salvada. Y gracias.

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Por Jose Luis Pastor Gomez

Jose Luis Pastor Gómez es un famoso periodista español. Nació el 5 de mayo de 1966 en Madrid, España. Tras finalizar sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid, comenzó su carrera profesional como periodista en 1988. Ha trabajado para varios periódicos y revistas como El País, El Mundo y ABC. Además, ha colaborado en diferentes programas de radio y televisión. Su trabajo ha sido reconocido con varios premios, como el Premio Rey de España al Mérito Periodístico (2001) y el Premio Nacional de Periodismo (2002). En la actualidad, José Luis Pastor Gómez es miembro de la junta directiva de la Asociación Española de Editores de Periódicos (AEDE) y de la Asociación Internacional.

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