Dom. Abr 14th, 2024
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Antes del inicio de la década de los ochenta del siglo pasado, los pregones de las Fiestas del Agua pasaron a ser actos fijos con los pregones que hicieron consecutivamente desde 1981 hasta 1983 don Vicente Suárez Grimón, don José Juan Rodríguez Yánez y don Florencio Naranjo Lantigua; hubo ocasiones puntuales en que personalidades de la Villa lo proclamaron sin que ello supusiera una secuencia ininterrumpida sino más bien esporádica.

Por ejemplo, bastarán dos pasajes extraordinarios, tanto literarios como sagrados en este sentido.

El 29 de julio de 1957 se iniciaron las Fiestas del Agua -ya antecesoras por entonces de las jornadas de Pino- con una función muy solemne con el canto de Tercia y Misa para toda la orquesta, en la que ocupó la presidencia D. Francisco Rodríguez y Rodríguez. , que cantó las glorias de la Virgen y la devoción a ella.

A continuación, la solemne procesión con la carreta de San Isidro Labrador presidida por la Hermandad de la Unión de Labradores y la ofrenda de las primicias, las primeras recogidas ante la Virgen en la puerta del templo. La feria de ganado y la aclamada noche de fuegos artificiales, con un concierto de músicos palmesanos dirigido por D. Domingo Peña Alonso, el fútbol con personajes como Molowny o Silva completaron el programa de fiestas.

Todo ello dentro de las molestias y perjuicios que las sucesivas plagas de langostas de aquellos años trajeron a los sufridos campesinos y que también se tuvo en cuenta en los rezos de las Fiestas del Agua.

Pero, además, como comenta el cronista, tenían un pórtico de doble pregón: el sacro antes mencionado y el civil que tenía su representación preeminente en la figura de don Manuel Lantigua Pérez del cabildo; OMS «A pesar de su vida trotamundos, tenía calidez y emoción, y tenía altura, cantando el valor, la gracia y el protagonismo del agua.«

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Don Manuel Lantigua era tío de Don Florencio Naranjo e hizo otro anuncio de referencias sagradas, donde aparecían las inmensas aguas de los días de la Creación; las aguas tranquilas del pozo de Siquem de la samaritana, para acabar deseando las aguas de la vida eterna.

Al año siguiente, el azul brillante del cielo de verano sirvió de fondo para el ondear de la bandera que, desde el último domingo de julio, se colocó en lo alto de la fachada de la Basílica entre los folletos.

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Desde la víspera del sábado (la Fiesta del Agua ocupaba entonces sólo un domingo) las calles se engalanaron con los colores de las banderas que ondeaban en la calle Mayor y en la Alameda. Como señaló el periodista Pablo Hernández, en la mañana había una feria de ganado cerca del cementerio; luego, al terminar la misa de las doce, entraba una banda que luego acompañaría al trono del Patrón San Isidro y grupos de jóvenes ataviados con trajes típicos acompañaban la carreta con cestas llenas de frutas y verduras, calabacines, espigas de maíz, mil plantas, etc.

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Como en el año anterior, pregón, concierto, desfile de ganado, música y fuegos artificiales amenizaron las fiestas.

Una semana antes, desde el ayuntamiento y con megafonía frente a la Alameda, el P. Jaime Quintana Nicolau hacía el anuncio.

El joven era sobrino de Ignacio Quintana Marrero y realizó un pregón que mezclaba literatura e historia, en el que comenzaba afirmando que “Con la llegada de la temporada estival se acerca uno de los eventos más típicos del calendario: la fiesta de acción de gracias en la que los labradores de esta Villa ofrecen y rinden homenaje a su Santísima Madre la Virgen del Pino por los favores y gracias que tiene. derramó sobre sus campos lo que se conoce como la Fiesta del Agua»

El Génesis, las aguas del Edén, el primer pecado y su redención por el trabajo, y finalmente la bondad de Dios que concede dos elementos primordiales para la subsistencia: la fertilidad de la tierra y el agua que la nutriría, adornaban las primeras palabras de aquel anuncio. , para seguir hablando después de la sequía, «el fantasma terrible que vaga por las ciudades, que reseca los campos hasta dejarlos secos, que aniquila a hombres y animales y esparce el caos y la desolación por doquier».

[Img #9479]Quintana Nicolau concluyó afirmando que los hombres y mujeres de la Villa de Teror, ante estas desesperaciones, habían decidido secularmente acudir a su venerada Madre en tal trance para que intercediera ante su Divino Hijo y acabara con el castigo que habían sufrido. tan merecedor

Dijo que después de una de estas intercesiones milagrosas que están insertas en el Libro de los Milagros que se conserva en el archivo parroquial y que contiene una larga teoría de hechos sobrenaturales en los que nunca falla el sello de la desbordante ternura de la Madre hacia los hijos, fue instituyó una fiesta que se llamó Fiesta del Agua, afirmó Quintana Nicolau.

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En dicho anuncio concluyó afirmando que las Fiestas del Agua eran una sugerente nota de profundo sabor y alegría que se realzaba con el colorido y colorido de los trajes típicos, «Dulcemente llevado por bellas damas que portaban los abundantes frutos de la Madre Tierra sobre sus gráciles cabezas»

[Img #9480]Dicho de una forma u otra, las tradiciones, los cimientos que siguen sustentando las Fiestas del Agua de la Villa de Teror, que se celebran anualmente, se hacen notar en ambas convocatorias. Esta relación con el campo se apreció aún más después de que la Confraternita dei Contadini, creada el 3 de julio de 1944, pasara a ocuparse de la organización de las Fiestas del Agua en convenio con el Municipio de la Villa, aclarando siempre su intención: acción de gracias de los campesinos de Teroro a su patrona por la protección concedida durante todo el año a sus cosechas, a quien anualmente ofrecían las primicias de su tierra que humildemente colocaban en una mesa dispuesta al efecto en el pórtico de la Basílica.

Pero sería un acontecimiento totalmente ajeno a la Cofradía el que cambiaría para siempre el significado tradicional y laico de las Fiestas del Agua: la creación de la Romería del Pino. A los miembros de la junta directiva de la Cofradía les llamó tanto la atención su vistosidad, sus conexiones campesinas -especialmente Florencio Naranjo, su presidente- que, aprovechando una visita a la península y a Roma de Antonio Socorro Lantigua, su presidente encargó que trajera una imagen de San Isidro para guiar las fiestas a partir de entonces. La imagen fue pagada por Don Florencio y bendecida por Monseñor Juan Alonso Vega, frente al edificio que hoy ocupa la ferretería de la familia González en el Paseo González Díaz hace siete décadas, el 26 de julio de 1953. El carpintero Manuel Henríquez y su eterno ayudante en estas tareas, Prudencio Alfonso, preparó el primer vagón y allí se inició el nuevo camino de estas fiestas y su erradicación con la intención original que las había creado siglo y medio antes.

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Sus claros orígenes: la relación entre agricultura y vida y la presencia de la Virgen del Pino como mediadora para que esta relación siguiera siendo fecunda y productiva para el bien de los terorenses.

Su presente colorido y floreciente: una fiesta de la tradición y la modernidad con una romería que hoy unirá a todos los barrios de Teror en torno a la imagen de San Isidro, patrón de los agricultores, que cumple setenta años de presencia en dichas fiestas.

José Luis Yáñez Rodríguez

Cronista oficial de Teror

LLAMADORES DEL FESTIVAL DEL AGUA (1981-2023)

Vicente Suárez Grimón (1981)

José Juan Rodríguez Yáñez (1982)

Florencio Naranjo Lantigua (1983)

Juan Alberto Sánchez Montesdeoca (1984)

Antonio Peña Rivero (1985)

Luis Martínez González-Palenzuela (1986)

Vicente Hernández Jiménez (1987)

Mª del Pino Ortega Déniz (1988)

Rafael Lezcano Pérez (1989)

Gonzalo Ortega Ojeda (1990)

Luis Peña Quintana (1991)

Cipriano Acosta Navarro (1992)

Domingo Hernández Peña (1993)

Piedad Alarcón García (1994)

José Carlos Domínguez Afonso (1995)

Herminia Naranjo Hernández (1996)

Nicolás Sánchez Grimón (1997)

Juan Antonio Hernández Navarro (1998)

Goretti Caballero Arencibia (1999)

Sergio Sánchez Rivero (2000)

Juan Salvador León Ojeda (2001)

Juan José Jiménez (2002)

Pedro Luis Domínguez González (2003)

Eusebio Bravo Páramo (2004)

Piñones Pérez (2005)

José Luis Yáñez Rodríguez (2006)

Carmina del Rosario Pérez (2007)

Armando Rodríguez Ojeda (2008)

Isabel Guerra Sánchez (2009)

Ángel Rafael Grimón Cabrera (2010)

Rosa Mª Quintana Domínguez (2011)

José Antonio Quintana Melián (2012)

Juan José Laforet Hernández (2013)

Luis Larry Álvarez Cardero (2014)

David Naranjo Ortega (2015)

Talio Noda (2016)

Soledad Ramos Carracedo (2017)

José Francisco del Rosario (2018)

María del Pino Sánchez González (2019)

Pilar Rodríguez Pérez (2021)

Ramón Medina Cabrera (2022)

Fernando Suárez Falcó (2023)

(Fuente: www.teror.es y hemeroteca)

Por Jose Luis Pastor Gomez

Jose Luis Pastor Gómez es un famoso periodista español. Nació el 5 de mayo de 1966 en Madrid, España. Tras finalizar sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid, comenzó su carrera profesional como periodista en 1988. Ha trabajado para varios periódicos y revistas como El País, El Mundo y ABC. Además, ha colaborado en diferentes programas de radio y televisión. Su trabajo ha sido reconocido con varios premios, como el Premio Rey de España al Mérito Periodístico (2001) y el Premio Nacional de Periodismo (2002). En la actualidad, José Luis Pastor Gómez es miembro de la junta directiva de la Asociación Española de Editores de Periódicos (AEDE) y de la Asociación Internacional.

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