Les llaman nativos digitales, una generación que ha crecido rodeada de la tecnología más avanzada y que ha incorporado el uso de dispositivos electrónicos en todas las facetas de su vida diaria, desde el entretenimiento hasta las tareas cotidianas. Sin embargo, una nueva tendencia está emergiendo entre los jóvenes, que están redescubriendo el encanto de lo vintage, objetos con más de 20 años de antigüedad.
En el ámbito musical, el mercado de vinilos, CD y casetes ha experimentado un aumento significativo en sus ventas, lo que se atribuye en parte a la popularización de lo analógico en redes sociales como TikTok e Instagram. Esta tendencia ha llevado a una mayor valoración de la experiencia de escuchar música en formatos físicos, permitiendo a los jóvenes participar de manera activa y controlar su experiencia.
Adrián Liberman, autor de varios artículos sobre la influencia de la tecnología en la sociedad, sostiene que la constante conexión a las redes sociales ha generado una necesidad de evasión y búsqueda de experiencias más auténticas entre los jóvenes. Esta vuelta a lo analógico se percibe como una forma de contrarrestar la sobreestimulación del mundo digital y recuperar un sentido de control y participación en sus actividades de ocio.
La socióloga Tenisca Gil Ramos relaciona esta tendencia con la teoría de la aceleración social, argumentando que muchos jóvenes buscan experiencias más lentas y auténticas en respuesta a los ritmos veloces del sistema capitalista. La vuelta a lo analógico se percibe como una forma de proteger la privacidad y la identidad personal frente a la inmediatez y la masificación de las redes sociales.
En Canarias, jóvenes como Lucía Martín y Juan Gabriel Sánchez han encontrado en la colección de vinilos y la fotografía analógica una forma de detenerse y desconectar del mundo digital, disfrutando de momentos de calma y autenticidad. Sin embargo, la presidenta del Clúster Canario de la Música, Nuria Hernández, señala que la popularización de lo vintage puede tener efectos negativos en la visibilidad de los artistas locales, priorizando el tributo sobre la creación propia en el mercado musical regional.
A pesar de la tendencia al consumo de música en formatos antiguos, algunos expertos advierten que esta moda podría tener un tiempo limitado, ya que los costos asociados a la exclusividad de estos productos podrían resultar inaccesibles para muchos consumidores. Aun así, la búsqueda de momentos de pausa y autenticidad a través de lo analógico sigue atrayendo a un número creciente de jóvenes en busca de experiencias más significativas y personales en un mundo cada vez más digitalizado.
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