Mar. Abr 23rd, 2024
«Mi posición de ciudadano es cada vez más explícita en mi cine»

La ganadora de un Óscar y nueve Goya visita Gran Canaria para participar en una de las mesas redondas de la nueva entrega de las Jornadas Film Craft, que se desarrolla en el marco del XXII Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria.

-Ven a participar en una de las mesas de las Jornadas de Artesanía Cinematográfica. ¿Cómo entiendes eso, más allá del hecho de que es tu sustento?

-En mi caso fue mi verdadero disfrute y lo que le dio sentido a mi vida. Es como cuando piensas en una persona que juega al fútbol y puede ganarse la vida. El cine era mi tiempo libre y ahora veo que puedo dedicarme plenamente y me permite ganarme la vida. Me hace sentir plenamente realizado.

-Una vez que la conociste por dentro, con el rodaje de ‘Tesis’, ¿te conquistó el cine o descubriste aspectos que veías diferente desde fuera y te quedaron dudas?

-No me sorprendió. Lo que encontré fue que lo que había estudiado en la Universidad tenía muchas deficiencias prácticas. Lo aprendes muy rápido. El primer día de rodaje sentí que estaba en mi elemento. Es la fase de ejecución o trabajo en la que me siento más cómodo. Lo que más me sorprendió de lo que había hecho, ya fueran cortometrajes o videos, fue el tiempo que tienes. Un rodaje es una carrera contra el tiempo. Aunque era una película de medios tan justos, teníamos que controlar la cantidad de negativos que teníamos. En la mecánica de tiro me siento como pez en el agua.

-¿Te diviertes más cuando filmas o editas la película?

-Hasta la edición me fascina. Para lo que realmente me siento capacitado es para filmar, entendido como un lugar para articular un tipo de personas y sacar lo mejor de esas mujeres y hombres. Llevar ese barco a puerto seguro sin mayores tragedias, porque a veces una toma puede convertirse en drama, es con lo que me siento más cómodo.

-He leído que unos tiros te quitaron el sueño y casi te da un pequeño ataque de pánico.

-En realidad lo que me quitó el sueño fue encontrar la financiación. Obviamente hay algunos lanzamientos que son más difíciles que otros. Olvidé con los años cuánto me cuesta aumentar la financiación de mis películas. En concreto, ‘Mientras dure la guerra’ fue una película por la que ni siquiera Tato apostó. Tuvimos que suspender la financiación durante un año porque no conseguíamos que ninguna televisión o grupo inversor creyera en el proyecto. Esto definitivamente me hace perder el sueño. Una vez que empieza el rodaje y me meto en la dinámica, me lo tomo mucho mejor.

-¿Y la fase anterior? ¿Tus películas suelen partir de una temática concreta, de una imagen?

-Nunca sabes realmente de dónde viene la inspiración. Intento alimentar la curiosidad. Es lo que me hace crecer como persona y como artista. Esto pasa a veces en un cuento que leo en el periódico, en un libro que encuentro en la estantería de una librería, como me pasa a mí con los poemas de Ramón Sampedro. Bebo mucha historia. Siempre me ha gustado la historia, porque a veces mirar de cerca una era específica te da pistas sobre el mundo en el que vivimos y quizás hacia el mundo al que nos dirigimos. Lo que ha evolucionado a lo largo de los años en mis fuentes de inspiración es… ¡cómo decirlo!, una mayor preocupación por mi posición como ciudadano, mi lugar en mi sociedad. Se está volviendo más explícito en mis películas.

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-En muchas de tus películas, la melodía principal de la banda sonora la creaste tú. ¿Surge mientras escribes el guión o surge después, una vez que lo has rodado?

– Ambas cosas sucedieron. Antes era más difícil. Cuando hice la música para mis cortometrajes, fue bastante primario. Lo que hice fue esperar hasta haber editado todo el cortometraje y luego comencé a aporrear el teclado. Posteriormente estuve más atento, sobre todo cuando entré en contacto con músicos de formación académica, como fue el caso de Mariano Marín, con quien compuse la banda sonora de mis dos primeras películas, y más tarde de Lucio Godoy, que intervino siempre como Productor musical de mis películas. Con ellos aprendí a esbozar los temas que luego se desarrollan a lo largo de la partitura. A veces, estos problemas surgen antes de la fase de disparo, como sucedió con «Cuánto dura la guerra». Otras veces surgen más tarde, como con ‘Los Otros’ y ‘Mar Adentro’, donde comencé a componer una vez montadas las películas.

-Cuando empezaste a rodar era con película de 35mm. ¿La extrañas?

-NO. Nunca he perdido el formato de película. Por esto soy bastante poco nostálgico. Me tomó un tiempo dar el paso. Cuando rodamos ‘Agora’ ya podría haberlo hecho digitalmente, pero había oído hablar de la falta de definición y los problemas de sobrecalentamiento de las cámaras, así que decidí no dejarme llevar por la tecnología. Cuando fuimos a rodar ‘Regresión’ prácticamente no quedaban laboratorios, porque todo el mundo usaba digital. Y me metí de lleno, porque cuando estaba caminando me dijo que era increíble que en el siglo XXI todavía tuviéramos máquinas que parecían dispositivos para hacer fideos. Había que cuidar el ruido, el pelo que muchas veces resbalaba por la ventana, podías quedarte sin material en medio de un rodaje muy importante porque se calculó mal el rollo… Por eso no echo de menos ese formato físico. Digital permite, entre otras cosas, rodar más material.

-¿Eres un director que repite tomas muchas veces?

-NO. Tampoco soy uno de esos cineastas que dan por hecho lo primero, aunque a veces sí. No soy de los que gasta mucho material.

-¿Entraste en el mundo de las series con ‘La Fortuna’ porque querías probar el formato o te diste cuenta de que la historia requería más tiempo?

-No fue para buscar el formato. Fue porque me gustó la historia. No es importante que fuera una serie, sino que estaba basado en material anterior. Es la primera vez que creo una historia, con Alejandro Hernández, basada en una obra original, que es el cómic ‘El tesoro del cisne negro’, de Paco Roca. Cuando empezamos a delinear la historia y su traslado a la pantalla, pensamos en una película, porque eso es lo que me sale. En primer lugar, me veo como un animal para películas, largometrajes. Pero rápidamente nos dimos cuenta de que para contar toda la historia en su totalidad saldríamos a las cinco o seis horas y por eso terminó convirtiéndose en una miniserie. En realidad, fue la historia lo que nos llevó al formato.

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-¿Te sentiste a gusto o echabas de menos el formato cinematográfico?

-Me sentí cómodo. Lo más inconveniente obviamente fue el covid-19. Rodamos en medio de la pandemia, saliendo del duro confinamiento. Di por hecho que no podía rodar, pero nuestro productor, Fernando Bovaira, saltó y nos lanzamos todos a rodar con todos los protocolos del covid, con el riesgo de saber que si me enfermo o pasa uno de los protagonistas, tuvimos que parar. Este ha sido el estrés de la serie. El proceso de rodaje fue muy similar, para mí, al de una película. Obviamente, se convirtió en el rodaje más largo de mi vida, porque nos llevó unos seis meses.

¿Repetirás con un set?

-Dependerá de a dónde me lleve la historia que quiero contar. Ahora la historia que tengo entre manos es un largometraje y creo que debería serlo. Siempre digo que la llegada de las plataformas y la fiebre de las series es muy positiva, pero como dice Fernando Trueba, si te obligan a comer paella todos los días, aunque te encante, acabas odiándola. Me gusta pensar que seguimos apostando por la diversidad de formatos. Así como hay series, también se pueden realizar largometrajes, cortometrajes y mediometrajes.

-¿Sigues yendo al cine regularmente o ves más películas en casa ahora?

-Voy menos, porque tengo un sistema de cine en casa. Pero siempre me gusta la experiencia colectiva.

-Supongo que ese nuevo largometraje del que hablas se estrenará en cines…

-Sí, esa es la idea. Veremos que pasa.

-Anunció el otro día que el tema gay tendrá su peso en esta nueva película.

-Sí. Es un elemento importante en la película, pero no la califico como una película gay.

-Canarias es un lugar muy avanzado como siempre para el colectivo LGTBI. ¿No sería adecuado que rodaras una escena de esa nueva película en las islas, aprovechando además la política de incentivos fiscales que existe en las islas?

-Me gustaría, pero depende de adónde me lleve la historia.

-Por tu respuesta me dice que por ahora no es parte de tus planes…

Lo intentaré, pero será difícil. [risas].

-¿Le preocupan los nuevos hábitos de consumo de los jóvenes, los estudios dicen que consumen más audiovisuales que nunca pero su concepción del cine y su historia es muy distinta, en algunos casos incluso inexistente?

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– Veremos a dónde nos lleva la cultura multipantalla, el estímulo instantáneo, el mensaje rápido y telegráfico. Traté de entrar en esa cultura, en Tik-tok e Instagram, y no pude. Entiendo que se trata de elecciones personales y no podemos dar la espalda a la evolución y al progreso. Lo que no sabemos es si realmente habrá algún tipo de retroceso a la hora de percibir el cine y también la literatura. Quiero pensar que la cultura seguirá abriéndose camino y las nuevas generaciones seguirán siendo curiosas. Para salvar o lograr algo brillante, es inevitable mirar hacia atrás. Ver los casos de C. Tangana y Rosalía en la música. Es inevitable conocer el pasado.

-No lo veo viendo una película en la pantalla de un celular…

-Ni en un teléfono móvil ni en una computadora. Ciertamente no doble velocidad, como sé que a veces se hace. Para mí, el placer de escuchar una historia me está matando. También hay que entender la audacia de la juventud. También fuimos muy groseros. Recuerdo que cuando estábamos en la Facultad negábamos o ignoramos algunos clásicos. A veces como respuesta a esos clásicos y de ahí viene el arte, porque los refutas. Pero está claro que lo importante antes de lograr este objetivo es conocerlos.

Cuatro mesas en dos días

Arranca la nueva cita de las Jornadas de Oficio Cinematográfico, organizadas por 18 Chulos y que ven a Salan Producciones a nivel local Viernes 14 de abril, 16 h., en la sala Miller del parque de Santa Catalina de la capital grancanaria, con la celebración de «Un Oscar y más de 20 Goyas en la misma mesa», en la que los cineastas Alejandro Amenábar, Álex de la Iglesia, Carla Simón y Fernando León de Aranoa. El Gran Wyoming será designado para actuar como moderador.

El segundo se mueve a Cinesa El Muelle, donde tiene lugar, a partir de las 19:00 horas., el encuentro titulado ‘Ángela Molina: Radiografías de una vida en el cine’. En él, la actriz, ganadora del Premio Nacional de Cine y el Goya de Honor, entre otros muchos galardones, conversará con la periodista de televisión Elena Sánchez.

El día siguiente, de nuevo en el Miller, a las 12.00 horas, será el turno de la mesa titulada ‘Actores y autores. De la comedia al drama’, en el que participarán Karra Elejalde y Paco León, de nuevo con Wyoming como moderador. Las sesiones finalizan, a partir de las 16:00 horas, en Miller, con una entrevista entre Anna Castillo y Macarena García, nuevamente con Elena Sánchez como moderadora.

Por Jose Luis Pastor Gomez

Jose Luis Pastor Gómez es un famoso periodista español. Nació el 5 de mayo de 1966 en Madrid, España. Tras finalizar sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid, comenzó su carrera profesional como periodista en 1988. Ha trabajado para varios periódicos y revistas como El País, El Mundo y ABC. Además, ha colaborado en diferentes programas de radio y televisión. Su trabajo ha sido reconocido con varios premios, como el Premio Rey de España al Mérito Periodístico (2001) y el Premio Nacional de Periodismo (2002). En la actualidad, José Luis Pastor Gómez es miembro de la junta directiva de la Asociación Española de Editores de Periódicos (AEDE) y de la Asociación Internacional.

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