La panadería Miguel Díaz, que lleva abierta desde el año 1920, se encuentra en una situación complicada debido al reciente cierre decretado por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria por no contar con licencia de apertura. Este hecho ha generado incertidumbre en el negocio, y la única salida parece ser recurrir a la vía judicial para intentar revertir la decisión municipal.
Las fuentes municipales han explicado que, al partir el caso de una denuncia vecinal y contar con un informe de los técnicos que respalda la falta de licencia, están obligados a hacer cumplir la ley para evitar incurrir en prevaricación. Se destaca que la actividad que desarrolla la panadería se considera industrial, lo cual no está permitido en la ubicación actual del negocio.
Una alternativa que se plantea para que la panadería pueda seguir abierta es solicitar una medida cautelar que permita resolver el caso en los tribunales, similar a lo que hizo en su momento la Pastelería Parrilla, ubicada en la misma zona y que enfrentó una situación similar. La solidaridad de la clientela ha sido notable, con numerosas personas acudiendo a comprar y expresar su apoyo a la panadería.
Enrique, un cliente habitual, destacó que la panadería Miguel Díaz es un comercio distintivo y diferente, valorando la calidad de sus productos. A pesar de los esfuerzos de la alcaldesa por explicar la necesidad de cumplir con la legalidad, el sentimiento general entre los clientes es de tristeza ante la posibilidad de que el negocio tenga que cerrar.
La orden de cierre emitida por el Ayuntamiento se basa en la falta de licencia municipal de apertura y de la declaración responsable requerida para la actividad. A pesar de la posibilidad de recurrir la resolución, la alcaldesa ha dejado claro que la legalidad debe ser cumplida y que el cierre es una medida necesaria en este caso.
Una de las opciones que se plantea para mantener la marca es trasladar el obrador a otra ubicación que cumpla con los requisitos legales y urbanísticos. La denuncia vecinal que desencadenó esta situación alertó sobre las molestias generadas por el hollín y las cenizas de la chimenea del obrador, lo que llevó a descubrir la falta de licencia desde el inicio de la actividad.
La oposición, representada por el concejal del Partido Popular, Ignacio Guerra, ha destacado la importancia de corregir estas situaciones y de apoyar a los comercios tradicionales. Se ha pedido un mayor control por parte de la administración y un seguimiento de los establecimientos para evitar conflictos como el que está atravesando la panadería Miguel Díaz.
En resumen, la panadería Miguel Díaz se encuentra en una encrucijada debido a la falta de licencia de apertura, lo que ha llevado al Ayuntamiento a decretar su cierre. A pesar de la solidaridad de la clientela y de las posibles medidas legales a tomar, la situación sigue siendo incierta para este negocio centenario.
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