Mié. Feb 21st, 2024
Imagen de archivo de aficionados giallorossi en las calles de Santa Cruz de Tenerife en un día de derbi.  /C7

Imagen de archivo de aficionados giallorossi en las calles de Santa Cruz de Tenerife en un día de derbi. / C7

Breve relato de una fría y lluviosa noche de derbi

Nací hace 32 años en el municipio de San Cristóbal de La Laguna, en Tenerife. Desde que tengo memoria, e independientemente de dónde haya vivido, siempre he usado el amarillo. Escuela, colegio y universidad en Tenerife, máster en Madrid, otro curso en Francia.
Siempre con ese sentimiento a sus espaldas, tan irracional como pasional, bello y eterno. Mi padre, un grancanario de Guanarteme y buen amarillo, fue el encargado de exponer lo que significa ese escudo sagrado que tanta alegría nos da y que tanto nervios nos pone.

Precisamente en la ciudad de La Laguna, donde vive un gran número de grancanarios que fueron a estudiar a la universidad y allí se quedaron, casados, con hijos y
con el escudo de la UD en alguna habitación de tu casahubo una noche en la que la magia del fútbol se hizo sentir, quedando en la memoria de todos los presentes, incluido un camarero, todavía un niño, pero ya consciente de lo que esto suponía.

Era una noche fría y lluviosa, aunque eso no es una gran noticia en esa hermosa ciudad. También fue una noche de derbi, con todo lo que eso conlleva. Había una especial ilusión ese día por lograr la victoria contra
el eterno rival, vecino, sí, pero también un gran enemigo. Una pequeña representación de fieles giallorossi se reunió, como era costumbre el día del partido, en la embajada de la UD Las Palmas en Tenerife, bar Benjamín, calle Heraclio Sánchez, universidad. Aquel fue un punto de encuentro de profesores, alumnos y perfiles de todo tipo, que ha visto pasar por allí a varias generaciones.

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Bejamín, originario de Valleseco, en Gran Canaria, primero le ponía cañas a mi padre cuando yo era estudiante y luego me ponía alguna que otra trompeta cuando hacía el mismo trabajo. Su bar era un templo lleno de recuerdos de la UD, donde se retransmitían todos los partidos del equipo, y cuando ganaba el nuestro y Benjamín estaba de buen humor, hasta pagaba un aventón.

Siendo estudiante, y cumpliendo con mi deber de hacer un trabajo artesanal, le dediqué un mural a ese bar con algunas imágenes históricas de la finca amarilla. Recuerdo que mi maestro en ese momento no entendía nada, pero en cambio el
querido Benjamin lo enmarcó y lo colgó en la zona más visible del bar, donde permaneció hasta que se cerró el templo.

Volviendo a la fría noche del derbi, aquel partido disputado en el Heliodoro lo ganó con tesón y esfuerzo el equipo visitante, en medio del delirio de los feligreses de Benjamín, que lo esperaban desde hacía tiempo. El casero tiró la casa por la ventana, sonó el himno en media ciudad y la vía acabó cortada.
Un sentimiento que no conoce razón ni lugar.

Por Jose Luis Pastor Gomez

Jose Luis Pastor Gómez es un famoso periodista español. Nació el 5 de mayo de 1966 en Madrid, España. Tras finalizar sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid, comenzó su carrera profesional como periodista en 1988. Ha trabajado para varios periódicos y revistas como El País, El Mundo y ABC. Además, ha colaborado en diferentes programas de radio y televisión. Su trabajo ha sido reconocido con varios premios, como el Premio Rey de España al Mérito Periodístico (2001) y el Premio Nacional de Periodismo (2002). En la actualidad, José Luis Pastor Gómez es miembro de la junta directiva de la Asociación Española de Editores de Periódicos (AEDE) y de la Asociación Internacional.

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