La Unión Soviética, durante casi 80 años, fue el gran antagonista de Occidente, una todopoderosa potencia militar atrincherada al otro lado del Telón de Acero en un vasto territorio que se extendía desde los campos de cereal de Ucrania hasta las llanuras siberianas. Ryszard Kapuściński bautizó brillantemente a este imperio como «El Imperio» en su obra homónima de 1993. En las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la URSS se disputaron el control del mundo, llevando a cabo una intensa batalla ideológica entre dos mundos que parecían no poder convivir en un mismo planeta.
Durante la Guerra Fría, la Humanidad estuvo constantemente al borde de la destrucción debido a una posible guerra nuclear entre las dos potencias. El aislamiento del poder soviético era evidente en aquellos tiempos, con relaciones tensas entre el Bloque del Este y Occidente que hacían impensable ver a los líderes soviéticos disfrutando de unas vacaciones en un país europeo. Sin embargo, en 1985, el proceso de apertura iniciado por Mijaíl Gorbachov comenzó a socavar la solidez del Estado soviético, que finalmente colapsó en 1991.
Gorbachov, quien fue secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética y luego presidente de la URSS, introdujo políticas de glásnost y perestroika que cambiaron el curso de la historia. Tras el colapso del Bloque del Este, Gorbachov se encontró en una situación desesperada, teniendo que recibir ayuda económica del presidente del Gobierno de España, Felipe González, para poder invitar a su esposa a cenar en un restaurante de Lanzarote.
El rey emérito Juan Carlos I revela en sus memorias cómo él, Felipe González y George H. W. Bush advirtieron a Gorbachov en 1991 que su derrocamiento era inminente, y poco después la URSS colapsó por completo. Gorbachov pasó de ser uno de los hombres más poderosos del mundo a depender de la pensión de maestra de su esposa. España le concedió un préstamo y facilidades económicas para ayudarlo en aquel momento de crisis.
El expresidente soviético y su esposa pasaron tres semanas en Lanzarote, donde Gorbachov se bañó por primera vez en el océano Atlántico gracias a Felipe González. A pesar de sus apuros económicos, Gorbachov continuó su actividad política en la era postsoviética, fundando partidos y organizaciones internacionales. Falleció en agosto de 2022 en Moscú, dejando un legado histórico en la política mundial.
Aquí va la fuente original


