Dom. Ago 7th, 2022
carmen delia aranda

José Poveda, en el laboratorio del Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria de la ULPGC. / CUBRIR

La realidad es obstinada. Los coronavirus son esquivos y la pandemia continúa. Este realismo ha llegado con las críticas del catedrático de Epidemiología y Medicina Preventiva de la ULPGC, José Poveda.

El veterinario José Poveda tiene mucho que ver con virus y bacterias. En su laboratorio del Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (IUSA), cultiva y estudia diversos microorganismos. También ha participado en el desarrollo de vacunas para vencer, sobre todo, enfermedades causadas por micoplasmas, bacterias sin pared celular y que son comensales, parásitos o patógenos de animales, humanos, insectos, peces e incluso plantas. Su visión amplia de la epidemiología se puede ver en sus ideas sobre la pandemia.

– En los últimos dos años se ha posicionado un tanto frente a la pandemia como epidemiólogo y conocedor de coronavirus. ¿Te has hecho muchos enemigos por esto?

– No hay enemistad, pero hay compañeros de otras especialidades que no estaban de acuerdo y no estaban de acuerdo con mi punto de vista porque, debo reconocerlo, mi posición era heterodoxa. No seguí las pautas oficiales y usé mi conocimiento y experiencia para predecir lo que sucedería en base a algunos modelos y conociendo algunos parámetros que presentaba el SARS-CoV-2 y cómo se transmitía.

– El discurso oficial fue contradictorio y cambiante.

– En una primera fase, por desconocimiento total de a lo que nos enfrentábamos. Desde un principio se desconoció la capacidad de este agente para ser clasificado como un microorganismo de nivel 4 y se clasificó como un microorganismo de nivel 2. El nivel 4 puede llegar a nuestro país, deben dar la alarma y prepararnos para una epidemia. A partir de ese momento estuvo dominado por el desconocimiento de la capacidad de transmisión y susceptibilidad de los individuos. Nuestra población permaneció ilesa. El jefe de emergencias sanitarias del Ministerio de Salud dijo que los casos serían pocos, ¡él era el general a cargo!

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– No era responsable de mucho. Se reconoció que no había un comité científico para manejar la emergencia.

– Sólo él y algunos oficiales. Tenía todo el peso y la responsabilidad de predecir lo que podría pasar. Ha habido epidemiólogos que lo han visto venir, pero no han sido escuchados.

– Más allá de la falta de previsión, ¿qué opina de la gestión de la pandemia? Tuvimos toque de queda hasta hace poco más de un año.

– Se han salvado muchas vidas. No teníamos nada, solo apartarnos del posible contagio de un virus para el que no estábamos preparados. No teníamos ninguna vacuna. Y aun así, más de 100.000 personas han caído como consecuencia de la pandemia en nuestro país. Lo que sí es evidente es que ni nuestras autoridades sanitarias en España ni ninguna autoridad sanitaria de ningún país estaban formadas. Estos son problemas de estructura y funcionamiento de la Organización Mundial de la Salud que deberán resolverse en el futuro.

– ¿Al principio se le podía poner puertas al Sars-CoV-2 o era imposible?

– Si hubiéramos querido contenerlo, lo habrían contenido en China deteniendo los vuelos de inmediato. Pero esto amenaza el turismo, el movimiento de personas y las actividades económicas. Intentaron hacer cosas ligeras, con carteles en los aeropuertos, pero fueron inútiles. Ni siquiera teníamos mascarillas y pusimos carteles. No estábamos preparados.

– Tenemos grandes esperanzas en las vacunas, pero ¿los coronavirus son tan difíciles de tratar?

– El problema de los coronavirus es que son virus ARN con una alta capacidad de mutación. Los veterinarios lo sabemos porque llevamos años lidiando con varios coronavirus animales, por ejemplo el responsable de la peritonitis infecciosa felina (PIF) o la bronquitis infecciosa aviar; una enfermedad con la que llevamos 40 años luchando y de la que utilizamos vacunas, primero inactivadas y luego vivas atenuadas… Hemos utilizado un arsenal de vacunas contra la bronquitis infecciosa aviar y aún no hemos podido controlar esta enfermedad. Los veterinarios sabían a lo que nos enfrentábamos y que las vacunas no detendrían la transmisión del SARS-CoV-2. Además, se trataba de una vacuna producida con una fracción de una pequeña parte de ARN que codifica la proteína espiga del virus, que también es muy variable. Hemos visto que quizás las mejores vacunas son las vacunas vivas atenuadas, aunque tienen inconvenientes: la vuelta a la virulencia. Son lo mismo que el virus, pero habiendo eliminado su virulencia, la capacidad de causar daño. Estas vacunas generan inmunidad humoral y celular protectora. Con las vacunas vivas atenuadas hemos logrado extinguir la viruela y la peste bovina.

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– Con este virus tan difícil de controlar, ¿la pandemia durará para siempre?

– Está claro que no haremos desaparecer el SARS-CoV-2. El virus y sus variantes siempre estarán con nosotros. En esta generación y en las siguientes habrá una tendencia al equilibrio entre nosotros, los huéspedes y el agente -el SARS-CoV-2 y sus variantes-. Tendremos ondas estacionales que, con el tiempo, irán decreciendo en virulencia hasta alcanzar el equilibrio en las siguientes generaciones. Pero esto no lo verá esta generación y quizás la siguiente. Debemos tratar de controlar las epidemias estacionales sin tener grandes pandemias. Los virus de la influenza y los coronavirus generan inmunidad a corto plazo y esto es importante desde el punto de vista de la susceptibilidad de un individuo, ya que aquellos que se curan vuelven a ser susceptibles después de un corto período de tiempo. Hay enfermedades que generan inmunidad duradera… de por vida, como la viruela.

– Hemos tenido severas restricciones y ahora hemos normalizado la vida. ¿Crees que hemos calibrado el daño?

Las medidas restrictivas han salvado vidas pero, dos años y seis oleadas después, hay un cansancio pandémico que ha hecho que la gente se relaje, que piensa que con vacunas y, tras pasar uno o dos eventos, es inmune. La realidad es que las nuevas variantes BA.4 y BA.5 están infectando sujetos con tres dosis y que incluso han superado a la variante omicron, esto es un despertar a la dura realidad. La pandemia no ha terminado, aunque a efectos administrativos pueda parecerlo. Vemos esto a diario con hospitalizaciones, ingresos a la UCI y muertes.

Temas

OMS Organización Mundial de la Salud, China, COVID-19, Ciencia, Coronavirus, Delta (CoronaVirus SARS-CoV-2 variant), Gripe aviar, MERS, Vacunas, Neumonía, Omicron (CoronaVirus SARS-CoV-2 variant), alerta sanitaria

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Por Mar Eusebio Sanchez

Mar Eusebio Sánchez es una periodista española que ha trabajado en el sector durante más de 10 años. Comenzó su carrera como reportero local en su ciudad natal, Alicante, antes de trasladarse a Madrid para trabajar en el diario El País. En los últimos años, ha sido colaboradora habitual del Servicio Mundial de la BBC, escribiendo sobre política y cultura españolas.

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