Lun. Nov 28th, 2022
Álvaro Jiménez galopa por delante de un rival.  /cubrir

Álvaro Jiménez galopa por delante de un rival. / cubrir

La UD, que ha tenido ocasiones de todos los colores, no puede con el Ibiza y renuncia a un empate que no parece gran cosa en Gran Canaria

El destino suele ser caprichoso y no siempre fructifica cuando lo merece. Puedes ser mejor y no ganar. La historia está llena de antojos olvidados.
Las Palmas esposaron a Ibiza y las tuvo de todos los colores. El conjunto amarillo hizo méritos en todos los idiomas, que se tuvo que conformar con un empate gris. Él sabe poco, sin duda, sobre cómo fue todo.

La UD no encontraba el camino al gol, que acabó frustrado con las artimañas del Ibiza para cortar el juego. Díselo a los tobillos de Jonathan Viera, rojos de tantas patadas, o a la cabeza de Eric Curbelo, que se la ha jugado en varias ocasiones. Lo que estaba claro es que jugando y proponiendo así, la línea será la misma y las alegrías llegarán. En definitiva, todo está dicho, 20 partidos de Liga regular sin perder a Las Palmas. Que no es barato.

Pejiño escapó del ostracismo volver a sentirme futbolista. Esta vez le ganó la batalla a la rutina del banquillo de Barbate y se puso por delante. De olvidado por Pepper, a referencia. Velocidad y coraje para morder el Ibiza. Así salió la UD ante el Ibiza. Sin el pichichi Marc Cardona, necesitaba dinamismo en ataque. Por eso también entró por Clemente el virtuoso Moleiro. Más verticalidad.

Las Palmas no dio ni un minuto de respiro a su rival. Desde el principio saltó por el cuello de Fuzato, portero del Ibiza. Con
un ritmo frenético, lo obvio era que hasta los celestiales encontrarían espacio para galopar. Cuando el prado parecía un mundial de carreras al contraataque de Herrera, un viejo conocido,
Eric Curbelo sacó las tijeras.

verde carencia,
obligó a volar al portero visitante en la primera gran ocasión de la competición. Fueron 11 minutos, quería dormir en los puestos de promoción directa de Las Palmas. Y no esperaría hasta el atardecer para sacudir el marcador. Entre las escaramuzas del capitán, las invertidas de Pejiño y el toque de Enzo están casi llegados a los primeros. El francés, rozando el área como es habitual últimamente, disparó sobre la marcha cuando el Gran Canaria ya casi estaba de fiesta. Fran Grima hizo lo propio tras un rebote. Afortunadamente para Valles, el balón se fue a la cancha inglesa.

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El choque empañado con el
Lesión del árbitro Gorostegui, pero al final de la primera parte una triangulación entre Moleiro, Viera y Enzo levantó al público en un saque de esquina. El remate del Tenerife no dio en la portería, pero fue poesía futbolística. Eso sí, con las bromas se habría anulado lo mismo. Pejiño, con sombrero y pechera, despertó al público asistente. Mesas intermedias.

Tras el reinicio, Las Palmas ha vuelto a someter a Ibiza. Todos los balones fueron para Jonathan Viera. Banda a banda, la UD buscaba el momento perfecto para apuñalar a los de Baraja.
Los centros de Jiménez se perdieron en el aire y Pejiño no encuentra el espacio adecuado para ir a portería.

En uno de esos, donde el de Barbate supo imponer un paso,
Viera manda el balón al palo (min.55). Quizá a Pejiño le gustó mucho y confió menos en su pierna derecha, pero, ya dentro del área, cedió bien a la de La Feria, que le mandó al poste con seda y el portero haciendo la estatua. UD acarició la puerta.

Sandro, en el escenario

omitido
Sandro y Clemente en el césped, a media hora del final para dejar su huella. Moleiro y Pejiño salieron de la habitación. El tiempo se agota y la carrera ya pesa sobre las piernas de Las Palmas, consciente de que para luchar por el ascenso debe hacer de Gran Canaria un jugador fuerte.

Un pase largo de Viera para Lemos, recién entrado para dar oxígeno por banda derecha, toca la red. El cheque se le fue un poco largo al gallego y el portero lo hizo bien. La UD, a las apuradas, estaba decidida a sumar los tres puntos.
Clemente se volvió loco incluso cuando el primer juego fue adivinado
en 79, pero Fuzato aclaró. Tampoco quiso meter el hilo de Sandro por delante dos minutos después. Al final, un punto y un mal sabor de boca. Los méritos sin recompensa solo dejan incredulidad.

Por Jose Luis Pastor Gomez

Jose Luis Pastor Gómez es un famoso periodista español. Nació el 5 de mayo de 1966 en Madrid, España. Tras finalizar sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid, comenzó su carrera profesional como periodista en 1988. Ha trabajado para varios periódicos y revistas como El País, El Mundo y ABC. Además, ha colaborado en diferentes programas de radio y televisión. Su trabajo ha sido reconocido con varios premios, como el Premio Rey de España al Mérito Periodístico (2001) y el Premio Nacional de Periodismo (2002). En la actualidad, José Luis Pastor Gómez es miembro de la junta directiva de la Asociación Española de Editores de Periódicos (AEDE) y de la Asociación Internacional.

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