En la madrugada del domingo 9 de noviembre de 2025, se dio a conocer una serie de eventos relacionados con la presencia de petroleros rusos en las aguas cercanas a las Islas Canarias, específicamente en la Zona Económica Exclusiva española. Estos buques, conocidos como la darkfleet o flota fantasma del petróleo ruso, operan de manera clandestina y sin control institucional, lo que plantea serias preocupaciones sobre la seguridad marítima en la región.
El artículo menciona varios casos de petroleros zombi que han sido avistados en las aguas de Canarias, como el Mooni, que estuvo derivando sin control durante 21 días con 750,000 barriles de petróleo ruso a bordo. Estos buques, que utilizan la ZEE española como área de espera para recibir instrucciones de viaje, representan un riesgo potencial para el medio ambiente y la economía de la región.
Se destaca la falta de supervisión por parte de las autoridades españolas, incluyendo la inteligencia naval, que parecen no estar al tanto de la presencia de estos petroleros en la zona. Además, se critica la falta de una política marítima efectiva en España, que ha permitido que la flota mercante sea reemplazada por la burocracia marítima y el atraco fiscal a los armadores.
La situación se complica aún más con el aumento del tráfico de buques tanques en las aguas circundantes a las Islas Canarias, lo que ha hecho resurgir el Puerto de La Luz y Las Palmas como uno de los principales puertos de la región. Sin embargo, este aumento del tráfico también ha traído consigo la presencia de la darkfleet, que representa un peligro tanto para la seguridad marítima como para el medio ambiente.
Se mencionan varios incidentes pasados en los que petroleros darkfleet han estado a la deriva en las aguas cercanas a las Islas Canarias, poniendo en riesgo la biodiversidad y la economía de la región. Se destaca la importancia de contar con un cuerpo de guardacostas y medidas preventivas para evitar desastres medioambientales en caso de un accidente.
En resumen, el artículo plantea la necesidad de una mayor supervisión y control por parte de las autoridades españolas para garantizar la seguridad marítima en la región y proteger el medio ambiente de los peligros asociados con la presencia de la darkfleet en las aguas de Canarias.
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