El Gobierno de Canarias ha iniciado los trámites para renovar el AIEM a partir del 1 de enero de 2028, un proceso que vuelve a generar controversia entre productores e importadores. Esta vez, el conflicto se extiende tanto a Bruselas como a las Islas. Para la industria, el arbitrio actúa como protección frente a la competencia exterior, mientras que para importadores y pymes, el problema radica en que el mecanismo actual encarece los productos importados y se traslada al consumo.
El Consejo de Gobierno acordó iniciar el procedimiento de renovación del tributo y solicitar al Gobierno de España que comunique formalmente a la Comisión Europea la intención de prorrogar el gravamen. La autorización de la Comisión Europea será necesaria antes de que entre en vigor el 1 de enero de 2028.
El AIEM es un impuesto estatal que se aplica en Canarias, gravando ciertos bienes importados para proteger a la producción local. Los tipos aplicables son del 5%, 10% y 15%, y el listado de productos afectados se revisa periódicamente.
El proceso de renovación reabre un debate que ha estado presente en la economía canaria durante años. Importadores, distribuidores, comercio e industria han discrepado sobre la función del AIEM, el alcance de la protección a la producción local y el impacto que el gravamen tiene sobre la cesta de la compra.
El expresidente de la Confederación Canaria de Empresarios, Sebastián Grisaleña, ha criticado el AIEM, calificándolo como una figura sin sentido que castiga injustamente al consumidor. Además, cuestiona la transparencia en su gestión y lo considera un tributo con afán recaudatorio.
La Asociación de Grandes Distribuidores de Canarias y la Federación de Comercio de Las Palmas también han expresado sus preocupaciones sobre el AIEM, considerando que es excesivo y obsoleto respectivamente. Ambas organizaciones proponen ajustes y una revisión en profundidad del tributo.
Por otro lado, la Asociación de Industriales de Canarias defiende la renovación del AIEM como un instrumento necesario para compensar los sobrecostes de producir en el Archipiélago. Su presidente, Virgilio Correa, argumenta que el tributo no tiene una repercusión relevante en la cesta de la compra y es vital para sectores como el tostado de café o la elaboración de chocolate.
En resumen, la renovación del AIEM en Canarias ha generado un intenso debate entre diferentes sectores económicos, con posturas encontradas sobre la función y el impacto del tributo. La decisión final recaerá en la Comisión Europea, tras un proceso de consultas y análisis de los productos afectados.
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